| os encontráis: la llamada Japonesa Êàê íàéòè õîðîøóþ öåíó? Åãèïåò èç Ðîñòîâà-íà-Äîíó öåíû 2012. Ïîèñê íåäîðîãèõ òóðîâ.
a 1951 él se hacÃa ya al director del Banco de Japón que no sólo abastecÃa a ello el poder considerable económico y polÃtico, pero permitÃa jugar el papel importante en formulirovanii de las perspectivas a largo plazo del desarrollo de la economÃa del paÃs. Su posición acerca del lugar de la industria automovilÃstica en estos planes coincidÃa prácticamente con la posición de Nisio. ' en Japón, - contaba él, - es absurdo desarrollar la industria automovilÃstica. Vivimos en la época de la división del trabajo internacional. ¿Ya que tenemos la posibilidad de recibir los automóviles baratos de la cualidad excelente de los EEUU, por qué a nosotros no construir los cálculos sobre el uso de esta fuente? ' îòêðûòèå áèçíåñà
Eran, sin duda, y otras personas, incluso los puestos importantes que ocupaban, quien no consentÃa con esta opinión, pero la mayorÃa aplastante de los hombres gubernamentales, los funcionarios de la administración pública, los representantes del business privado dividÃa las conclusiones de tales expertos, como Nisio e Itimada. Por eso con la lógica matemática demostraban que Japón, tomando en consideración sus recursos naturales, las aspiraciones y las capacidades de su población, no está predestinado hacer y vender los coches.
los Japoneses disponÃan en aquel tiempo sólo de los gérmenes de la industria automovilÃstica y, claro, no pensaban en la exportación de los autos. En 1952 el volumen total de la producción de los automóviles en el paÃs ha compuesto sólo 4837 piezas, era importado los coches en tres veces más, principalmente de los EEUU e Inglaterra. Entonces era posible imaginarse poco probable las circunstancias, a que esta posición podrÃa cambiarse. |